martes, 25 de mayo de 2010

Grecia: De crucero por las islas

Os tengo un poco (MUCHO) abandonadas para lo que es habitual en mi, pero esta maldita alergia ha paralizado mi vida casi por completo durante la última semana. Poco a poco, todo está volviendo a la normalidad.
Como ya os anuncié en el post de la semana pasada, la segunda parte del viaje fue un crucero que hicimos en este barco:


El world renaissance pertenece a la compañía Roya Olynpic  Cruises, dedicada a los cruceros de lujo por el Mediterráneo. El crucero duraba tres días con escala en varias islas griegas para poder realizar visitas y excursiones, siendo la primera de ellas Mykonos.


Me recordó en cuanto la vi a Ibiza, por lo menos la parte que se publicita en TV porque reconozco que nunca he estado en la isla pitiusa. Hermosas calles estrechas con puestecitos y tiendecitas de recuerdos, casitas pintadas de blanco encaladas, las flores que adornan sus balcones, sus arcos y multicolores flores, impresionantes playas. Es una isla pequeñita, las distancias son cortas.


Rodas fue la siguiente parada. Fue uno de los puertos más famosos de la antigüedad, conocido sobre todo por el Coloso, la enorme estatua que da la bienvenida a sus visitantes y que fue considerada como una de las siete maravillas del Mundo Antiguo.
Es impresionante la visita  a la parte medieval ciudad con sus gigantescas murallas y minaretes. Todavía subsisten siete puertas de la antigua ciudad amurallada, legado de los Caballeros de San Juan. El palacio del Gran Maestre, dañado por una explosión fue reconstruido por los italianos en 1856. El hospital de los Caballeros acoge hoy el Museo Arqueológico y la antigua catedral de los Caballeros, justo enfrente, es hoy el Museo Bizantino. El antiguo barrio judío se halla al este de la puerta Koskinou, cerca de la Plaza de los Mártires, con su fuente acabada en tres caballitos de mar de bronce.
Mandráki, el antiguo puerto presidido por tres molinos, merece también una visita. En el monte Smith, quedan vestigios de la Rodas helénica, con un templo de Apolo, el restaurado Teatro Antiguo y el Odeón. Asimismo resulta obligada la visita al pueblo de Lindos, a 58 Kms. de Rodas, con sus casas blancas a modo de fortaleza sobre una colina al fondo de una amplia bahía, ideal para el baño. Es famosa su Acrópolis, fortificada por los Caballeros, a la que se llega a pie o en burro. Se cuenta que el apóstol San Pablo descendió a la bahía que lleva su nombre y que se halla situada bajo la acrópolis.
Patmos fue la siguiente parada, pero no os puedo contar nada de esa ciudad. El barco no paraba en puerto, dada la poca profundidad, había que ir hasta la isla en barca, y nos dio un poco de miedo. Disfrutamos del barco, nos dedicamos a investigar las opciones de ocio que incluía: salón de belleza, spa, dos piscinas, boutiques, bar, teatro y cine… muy completo; y nos presentaron a las otras cuatro parejas de españoles que viajaban en el barco, recién casado igual que nosotros disfrutando de su luna de miel… excepto con una de las parejas (que ya está divorciada), no mantenemos el contacto con ninguno. Me pregunto a veces si siguen aún juntos.
La última parada fue en Kusadasi (Turkía) donde hicimos una excursión a Éfeso, que es una de las ciudades antiguas mejor conservadas;  iniciamos el recorrido en la Puerta Magnesia, hacia abajo, paseando por calles embaldosadas con restos de casas a cada lado, fachadas como la de la Biblioteca de Celso…

                                                                                 Source: google.com via MC on Pinterest

Buscando imágenes he encontrado un blog que tiene un post muy bueno sobre la ciudad, con unas fotos muy buenas que me gustaría compartir y que disfrutarais. Pinchad aquí.


Nuestra última parada fue para visitar la casa en la que supuestamente vivió la Virgen María sus últimos años con el discípulo amado, San Juan, a 7 km de la ciudad de Efeso. Un lugar de recogimiento con el que pusimos un broche magnífico a un viaje espectacular.
Tras esto, última noche en el barco con cena de gala, la cena del capitán. Y con tormenta incluida. Cómo se movía el barco. De postre nos dieron a todos pastillas para el mareo y yo tuve que hacer la maleta de rodillas porque era imposible caminar de pie por la habitación.
Atracamos en el puerto del Pireo, en la ciudad de Atenas de nuevo y un taxi nos llevó hasta el aeropuerto. Tuvimos el privilegio de llegar al antiguo aeropuerto y de salir desde el nuevo.
Y colorín colorado… este viaje se ha terminado…

El próximo destino… ya en territorio español y, con fotos mías. Todas las de este post son recopiladas de  mi propia Luna de miel, Pinterest y San Google Images.
 

1 comentario:

Me encantará saber tu opinión acerca de mis fotos o cualquier otra cosa que quieras contarme, las críticas constructivas siempre son bien recibidas. Solo te pido una cosa, se sincer@ pero cariños@, que soy sensible.

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